La Diosa, una de las voces más intensas y auténticas de la música cubana, vivió recientemente un episodio que la obligó a hacer una pausa y mirar la vida desde otra perspectiva. La artista compartió con sus seguidores un momento muy íntimo: un video desde una máquina de resonancia magnética, donde explicó que había atravesado un susto de salud que la llevó a frenar en seco y reflexionar sobre sus prioridades.
Según relató, hace unos días comenzó a sentir mareos persistentes que la alarmaron lo suficiente como para buscar atención médica inmediata. Ese malestar, aunque terminó controlado, fue un aviso claro de que debía escuchar más a su cuerpo, respetar sus límites y no ignorar señales que, en otro momento, tal vez hubiese minimizado. Con una voz pausada, diferente a la fuerza interpretativa con la que normalmente se presenta en los escenarios, La Diosa confesó que ese episodio le recordó la fragilidad de la vida.
En su mensaje, habló desde la honestidad. Reconoció que muchas veces las personas viven atrapadas en la velocidad de los compromisos, las presiones y las metas, sin detenerse a pensar en el desgaste físico y emocional que eso provoca. Para ella, este susto se convirtió en una lección poderosa: nada de lo que se busca tiene sentido si la salud se deteriora, porque sin bienestar no hay carrera, no hay sueños y no hay camino.
La cantante agradeció de corazón a todos los que se preocuparon por ella durante esos días de incertidumbre. Dijo que cada mensaje, llamada o muestra de cariño le llegó como un abrazo al alma, recordándole que no está sola y que tiene una comunidad de seguidores que la acompaña en cada paso, ya sea en la música o en los momentos difíciles. También expresó su agradecimiento al equipo médico que la atendió y a su familia, que estuvo pendiente de cada detalle.
Tras pasar por los exámenes necesarios y recibir tranquilidad de parte de los especialistas, La Diosa aseguró que se siente mejor y más consciente que nunca. Cerró su reflexión invitando a todos a valorar lo esencial: la salud, la paz interior y la gratitud diaria. Dijo que no hay que esperar un susto para darse cuenta de lo verdaderamente importante, y que cada día es una oportunidad para agradecer, vivir con intención y abrazar la vida desde el presente.