Un nuevo incendio en la Central Termoeléctrica (CTE) Diez de Octubre, en Nuevitas, ha profundizado la ya dramática crisis energética que enfrenta Cuba. El siniestro, registrado en la caldera de la unidad 6, dejó fuera de servicio a una de las plantas más importantes del Sistema Eléctrico Nacional, incrementando un déficit que este domingo supera los 2,000 megavatios (MW) y que mantiene a más del 60 % del país sin electricidad.
La Unión Eléctrica (UNE) confirmó el incidente a las 20:26 horas del sábado, detallando que la unidad fue sacada de línea en “vía libre de emergencia” luego de detectarse fuego en la caldera. La entidad añadió que 60,5 MW quedaron afectados por demanda asociada a fallos, aunque aseguraron que parte de esa carga ya estaba siendo restablecida. Sin embargo, la magnitud del daño vuelve a evidenciar la fragilidad extrema del sistema. 🔥

El reporte matutino de la UNE había anticipado otra jornada de caos: un déficit estimado de 1,942 MW en el horario pico y afectaciones previstas de hasta 2,012 MW, cifras que colocan al país en uno de los momentos más críticos del año. A la vez, la CTE de Nuevitas operaba de manera inestable desde semanas atrás, tras acumuladas averías que no habían sido solucionadas de raíz.
El incendio se suma a una cadena de eventos similares ocurridos este año en centrales como Felton, Renté, Cienfuegos y Guiteras, todas marcadas por una infraestructura obsoleta, falta de repuestos y un mantenimiento deficiente. Estos episodios recurrentes han puesto en evidencia el colapso estructural del parque termoeléctrico, una realidad que ni las justificaciones oficiales sobre “escasez de combustible” logran ocultar. ⚠️
Con cada nuevo fallo, las consecuencias para la población se vuelven más severas: apagones prolongados, pérdida de alimentos por falta de refrigeración, interrupciones en el suministro de agua y un deterioro general de los servicios esenciales. En muchos territorios, los cortes superan las 18 horas diarias, forzando a los ciudadanos a vivir en condiciones extremas.

El incendio en Nuevitas no solo representa otro golpe técnico, sino también simbólico: evidencia el profundo deterioro de un sistema eléctrico incapaz de sostenerse y sin perspectivas de una recuperación a corto plazo. Mientras tanto, millones de cubanos siguen a oscuras, esperando respuestas que nunca llegan.