La nueva Estrategia de Seguridad de EE. UU.: ¿Qué escenarios se abren para Cuba? 🇺🇸🌎🇨🇺

La publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 (NSS 2025) por parte de la administración de Donald J. Trump ha generado un fuerte impacto en América Latina, especialmente en el régimen cubano. El documento, que redefine la prioridad geopolítica de Washington, coloca al Hemisferio Occidental como epicentro de la política exterior estadounidense y revive, con matices contemporáneos, una versión hemisférica del lema “América Primero”.

La NSS 2025 plantea que Estados Unidos debe concentrar sus recursos en proteger sus intereses nacionales y limitar la influencia de potencias extra-hemisféricas como China, Rusia e Irán. En la práctica, este giro supone un regreso a la lógica monroísta: el continente americano vuelve a ser un espacio estratégico donde Washington no tolerará avances de actores rivales.

La nueva Estrategia de Seguridad de Estados Unidos: ¿Qué escenarios plantea  para el régimen cubano?

Para Cuba, que depende históricamente de sus alianzas con Moscú y Pekín, el nuevo enfoque representa un desafío directo. Washington considera que la presencia de potencias extranjeras en la región constituye una amenaza inmediata a su seguridad. Por ello, la nueva estrategia podría traducirse en sanciones más duras, mayor aislamiento diplomático y un esfuerzo renovado para cortar las conexiones financieras, tecnológicas y militares entre La Habana y sus socios euroasiáticos. ⚠️

La NSS 2025 también introduce un énfasis inédito en la lucha contra la propaganda extranjera. Esto apunta a la infraestructura mediática y digital que Rusia y China han impulsado desde Cuba para proyectar influencia en el Caribe y en América Latina. La estrategia abre la puerta a una ofensiva informativa destinada a neutralizar la narrativa del castrismo.

En el terreno económico, el documento prioriza impedir que potencias rivales controlen activos estratégicos en el hemisferio. Esto podría afectar proyectos chinos en la Isla como puertos, cables submarinos, telecomunicaciones o biotecnología. Washington busca evitar que Cuba se consolide como plataforma de intereses adversarios en el Caribe.

Los analistas ven tres posibles escenarios: una presión total que coloque al régimen en máxima tensión; un equilibrio pragmático que combine sanciones e incentivos; o una coexistencia tensa en la que Cuba mantenga su alianza con Rusia y China, mientras EE. UU. refuerza su presencia en la región.

Lo cierto es que, con la NSS 2025, Cuba vuelve al centro del tablero estratégico. Y en un mundo que se regionaliza a gran velocidad, la Isla deberá maniobrar con cautela frente a un Estados Unidos más enfocado, más cercano y menos dispuesto a tolerar rivales en su propio vecindario.

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