El médico cubano Reynaldo Verona Bonce estremeció las redes sociales al publicar un mensaje profundamente crítico sobre lo que significa ejercer la medicina hoy en Cuba. Su texto, compartido en Facebook durante el Día de la Medicina Latinoamericana, revela la crudeza de un oficio que, en medio del colapso sanitario, ha pasado de ser un símbolo de prestigio a una carga emocional, económica y profesional devastadora. 😔🩺
Verona recuerda que los médicos eran antes figuras respetadas, orgullo de las familias y pilares de la comunidad. Hoy, en cambio, trabajan en hospitales desabastecidos, sin insumos básicos, con equipos deteriorados y salarios que no alcanzan ni para sobrevivir. “La realidad hoy muerde”, escribió, al describir un clima donde la población exige resultados imposibles en centros que hace años arrastran un deterioro sostenido.
El doctor denuncia un fenómeno frecuente: cuando una cirugía se pospone, cuando falta un medicamento, cuando un tratamiento falla por ausencia de recursos, la culpa recae siempre en el médico. “Aunque no haya condiciones, siempre será culpa del galeno”, lamentó. La sociedad —dice— prefiere acusar al profesional de negligencia, pereza o errores, ignorando las fallas estructurales que impone el propio Estado. ⚠️🏥

La publicación también recuerda los sacrificios que el gremio asumió durante la pandemia de COVID-19, cuando cientos de sanitarios trabajaron sin protección adecuada, se infectaron y estuvieron al borde del colapso. Aun así, hoy son blanco de ataques, tergiversaciones e incluso procesos penales cuando ocurre un desenlace trágico que, muchas veces, escapa por completo de su control.
Pese a todo, Verona describe a los médicos como “incombustibles”: profesionales que, guiados por la vocación, siguen trabajando aun cuando el sistema los abandona. “Es casi masoquismo”, admite, al explicar que un médico nunca deja de serlo: en la calle, en su casa, en su tiempo libre, siempre hay alguien pidiendo ayuda.

Su reflexión llega en un momento crítico. Cuba ha perdido 30,767 médicos en solo tres años, según cifras oficiales de la ONEI, una caída que acompaña el éxodo masivo, la migración laboral y el abandono de la profesión ante salarios miserables y condiciones indignas. Hoy quedan 75,364 doctores en el país, muy por debajo del pico de 2021.
Mientras el sistema se desmorona, Verona lanza un mensaje contundente: los médicos sostienen como pueden un país en crisis, sin monumentos, sin reconocimiento y cargando culpas que no les pertenecen. Aun así—confiesa—si volviera a nacer, elegiría la medicina otra vez. Un gesto de amor a una profesión que, en Cuba, se ha convertido en una verdadera maldición. 💔🩺🇨🇺