Las autoridades cubanas ofrecieron finalmente una explicación sobre el apagón masivo que mantiene sin electricidad a todo el occidente del país desde la madrugada de este miércoles, un nuevo episodio que vuelve a evidenciar la fragilidad crónica del Sistema Electroenergético Nacional (SEN).
Según informó el periodista oficialista Lázaro Manuel Alonso en su cuenta de Facebook, el incidente se originó alrededor de las 5:00 a.m., cuando ocurrió una falla en una línea de transmisión que enlaza la termoeléctrica de Santa Cruz del Norte con la Antonio Guiteras, en Matanzas. Ese fallo provocó una sobrecarga en la línea paralela, generando como consecuencia directa la división del sistema eléctrico en la zona occidental.
La desconexión produjo la salida de servicio de varias unidades generadoras en las termoeléctricas de Mariel, Santa Cruz del Norte, Carlos Manuel de Céspedes en Cienfuegos, y Felton en Holguín. Alonso precisó que estas dos últimas ya se encuentran en proceso de arranque, mientras equipos técnicos trabajan contrarreloj para restablecer el equilibrio del sistema.
El comunicador aseguró que el proceso de restauración será “más rápido” debido a que el SEN no llegó a una desconexión total, un escenario que en otras ocasiones ha requerido horas —incluso días— para reiniciar por completo el servicio. Como parte de la recuperación, ya comenzó la energización de subestaciones en el occidente, un paso previo indispensable para iniciar el restablecimiento progresivo del servicio.
Desde el amanecer, provincias como Pinar del Río, Artemisa, La Habana, Mayabeque y Cienfuegos permanecen prácticamente a oscuras. En redes sociales, consumidores han reportado fallas intermitentes, oscilaciones de voltaje y ausencia total de electricidad después de horas de incertidumbre.
La crisis eléctrica, sin embargo, no es nueva. El país acumula apagones nacionales y regionales con una frecuencia cada vez mayor. Solo en septiembre, Cuba registró su quinto apagón nacional en menos de un año, una señal clara del deterioro estructural del SEN. Fugas, averías recurrentes, falta de mantenimiento y una red envejecida han convertido los cortes eléctricos en parte de la cotidianidad.

Mientras la UNE insiste en que trabaja para normalizar la situación, la población afronta nuevamente una jornada marcada por la falta de información precisa, la pérdida de alimentos refrigerados, la paralización del transporte y el creciente malestar social frente a un sistema que muestra, una vez más, su extrema vulnerabilidad.