La Habana despertó este miércoles sumida en una profunda oscuridad tras un apagón que afectó a toda la región occidental del país y dejó a millones de personas sin servicio eléctrico. Desde horas de la madrugada, la capital quedó completamente a oscuras, sin suministro en ninguno de sus bloques, mientras crecía la preocupación entre los residentes ante la falta de información precisa sobre las causas del incidente.
La Empresa Eléctrica de La Habana informó en un comunicado temprano que se había producido una desconexión del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) en el segmento occidental, un fallo que impactó a varias provincias desde Cienfuegos hasta Pinar del Río. Como resultado, la capital quedó totalmente sin servicio, un evento que recordó otros episodios críticos del sistema en los últimos años. Las autoridades aseguraron que la Unión Eléctrica investigaba las causas con el objetivo de restablecer el servicio “lo más pronto posible”.
Las primeras imágenes compartidas por residentes mostraban avenidas, túneles y zonas residenciales completamente apagadas, con un cielo aún oscuro que hacía más evidente la magnitud del fallo. Mientras la población buscaba información, la empresa estatal instó a mantenerse al tanto por los canales oficiales en Telegram, WhatsApp, ToDus, X y Facebook, así como a través del centro telefónico 18888.

Hasta el momento, no se han ofrecido detalles sobre qué provocó la desconexión. Sin embargo, entre los rumores iniciales volvió a aparecer el nombre de la termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas, una de las plantas clave para sostener la generación en la isla y que ha sufrido constantes averías en los últimos años. El periodista oficialista Lázaro Manuel Alonso señaló en sus redes sociales que la Guiteras estaba “en línea”, aunque no aclaró si había salido del sistema antes del apagón.
A media mañana, las autoridades indicaron que el servicio comenzaba a restablecerse de manera gradual, aunque Pinar del Río, Artemisa, La Habana y Mayabeque seguían completamente a oscuras. La incertidumbre persiste entre los ciudadanos, muchos de los cuales iniciaron su jornada sin electricidad para cocinar, sin transporte habitual y con dificultades para comunicarse.

El país enfrenta nuevamente un episodio que pone a prueba la frágil estabilidad del SEN, un sistema que acumula años de deterioro y que continúa generando preocupación en la población ante la posibilidad de nuevos apagones prolongados.