Nicolás Maduro vive rodeado por un aparato de seguridad cada vez más voluminoso, más cubano y más desconfiado. Según informes de inteligencia de Estados Unidos citados por Axios y un reportaje reciente de The New York Times, el gobernante venezolano ha reforzado su protección personal ante el temor no solo de sus adversarios externos, sino de sus propios aliados en La Habana, quienes —aseguran esas fuentes— podrían considerarlo un riesgo si llegara a ceder el poder.
Altos funcionarios estadounidenses señalan que Maduro “sabe demasiado” sobre las operaciones conjuntas entre Cuba y Venezuela. Entre esa información sensible figurarían acuerdos clandestinos, actividades vinculadas al narcotráfico, maniobras financieras opacas y estrategias de inteligencia desplegadas en distintos países latinoamericanos. Ese cúmulo de datos convierte al líder chavista en una figura difícil de dejar ir sin consecuencias.

Como respuesta, el mandatario ha adoptado medidas extremas. Cambia de cama y de teléfono celular con frecuencia, se desplaza entre residencias distintas en Caracas y ha incrementado la presencia de agentes cubanos especializados en contrainteligencia dentro de su escolta. El Times asegura que Maduro teme las traiciones internas más que cualquier amenaza externa, por lo que ha ordenado la incorporación de más oficiales del G2 cubano en la seguridad presidencial y en estructuras clave del ejército.
La influencia de Cuba sobre Venezuela no es nueva, pero sí se ha profundizado. Desde la muerte de Hugo Chávez, La Habana controla virtualmente los organismos de inteligencia venezolanos: miles de asesores operan en el SEBIN y la DGCIM, supervisando investigaciones, decisiones estratégicas y movimientos internos de militares y funcionarios. A cambio, Cuba recibe petróleo, divisas y respaldo diplomático, un intercambio vital para sostener a la isla en medio de su deterioro económico.

Para Washington, esa alianza representa una amenaza regional. Fuentes citadas por Axios sostienen que la red cubano-venezolana facilita rutas de narcotráfico y lavado de dinero en el Caribe, además de servir como plataforma geopolítica para intereses de Rusia, China e Irán. La operación naval Southern Spear, oficialmente dirigida contra el crimen organizado, ha destruido más de 20 embarcaciones vinculadas a redes venezolanas, dejando cerca de 80 muertos según datos filtrados.
VIDEO 🎥 | Momento de la detonación durante discurso de Nicolás Maduro en acto de la GNB https://t.co/biPzI0K6kK pic.twitter.com/QvJXMUcveJ
— Noticias RCN (@NoticiasRCN) August 5, 2018
Pese a ello, Maduro intenta proyectar serenidad. Se presenta sin previo aviso en actos públicos, baila frente a las cámaras, graba videos para TikTok y repite sus habituales consignas de “paz y soberanía”. Pero cada noche se oculta en un lugar distinto.