Más de dos días después del trágico tiroteo doméstico que costó la vida al cubano Ulises Cabrera González y a su esposa Susana Rosales Koris, aún persisten numerosas incógnitas sobre lo ocurrido en una vivienda del suroeste de Miami-Dade. Las autoridades no han confirmado si se trató de un homicidio-suicidio, un doble homicidio o un caso más complejo de violencia doméstica. El hermetismo de la familia y la falta de detalles oficiales mantienen la incertidumbre en una comunidad que nunca había enfrentado un hecho similar.
El incidente ocurrió el sábado, poco después de la 1:00 p.m., en una residencia ubicada en la SW 170 Terrace y 153rd Court. La Oficina del Sheriff recibió una llamada alertando sobre un hombre herido dentro de la casa. Al llegar, los agentes encontraron a Cabrera, de 44 años, y Rosales, de 42, ambos con heridas de bala. El equipo de Miami-Dade Fire Rescue los declaró muertos en la escena.

Según la vocera del Sheriff, Samantha Choon, había otras personas dentro de la vivienda al momento del tiroteo, pero no se ha revelado quiénes eran ni si presenciaron el suceso. Este detalle alimenta aún más las preguntas sobre lo que realmente ocurrió.
La pareja estaba casada desde 2013 y vivía en esa propiedad desde al menos 2020. Él era originario de La Habana, y ella, de Guatemala. Les sobreviven dos hijos menores, cuya situación actual no ha sido aclarada, aunque queda claro que la tragedia ha devastado por completo a la familia. Vecinos describieron el hecho como “algo que nunca había pasado” en un barrio tranquilo y residencial.
Pese a que algunos residentes señalaron la posibilidad de un acto de violencia doméstica, ninguna versión ha sido confirmada. La Oficina del Sheriff insiste