El caso de José Antonio Andreo-Quezada, un ciudadano cubano con un extenso historial delictivo ⚠️, volvió a encender el debate sobre las leyes de “ciudad santuario” en Nueva York 🗽 luego de que fuera liberado de la cárcel de Rikers Island pese a acumular múltiples cargos violentos. El hombre, cuya hoja penal incluye homicidio 🔪, robo 🚗, posesión de drogas peligrosas 💊 y allanamiento de morada 🚪, fue excarcelado y detenido nuevamente tras violar su libertad condicional.
Según un reporte del New York Post, citado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) 🇺🇸, Andreo-Quezada es un inmigrante ilegal con un historial que, de haberse seguido la cooperación habitual entre autoridades locales y ICE, habría evitado su liberación. Después de su nuevo arresto ⚖️, ICE presentó una solicitud de detención el 16 de agosto, lo que permitió retenerlo para continuar con su proceso migratorio.
El DHS incluyó al cubano en una lista más amplia 📄 de inmigrantes con antecedentes violentos que, según la agencia, han sido liberados en Nueva York debido a las leyes de santuario. La institución asegura que 6,947 delincuentes habrían sido excarcelados el último año pese a existir órdenes activas de detención de ICE 🚔.

En su informe, el DHS afirmó que estas políticas dificultan gravemente la capacidad de retener a individuos peligrosos y permiten que “asesinos queden en libertad” ⚠️, generando riesgos para la seguridad pública. Como ejemplos adicionales, mencionó los casos de Anastacio Tejada Almonte, ciudadano dominicano liberado pese a una orden de detención vigente, y Alex Jareth Martínez-Ávila, inmigrante hondureño excarcelado aun teniendo múltiples cargos y posteriormente detenido por homicidio.
El caso de Andreo-Quezada se relaciona también con el de otro cubano, Yordanis Cobos-Martínez, quien poseía una orden de deportación activa pero fue liberado en enero de 2025 por la administración Biden debido a la falta de cooperación de Cuba en repatriaciones 🇨🇺. Meses después, fue arrestado en Dallas por un brutal asesinato con machete 🔪 que provocó gran conmoción.
Aunque el DHS no detalló cuándo Andreo-Quezada llegó a Estados Unidos ni cuánto tiempo permaneció en Rikers Island, sí lo expone como un ejemplo de cómo las autoridades federales deben intervenir repetidamente para capturar a individuos que —según ICE— debieron ser entregados desde el inicio, complicando los esfuerzos por controlar a delincuentes reincidentes 🚨.